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El mundo de los negocios para los niños


Cómo papás queremos darle siempre lo mejor a nuestros hijos.  Y conforme crecen, ellos también nos enseñan muchas cosas.  Pero ¿crees qué puedan aprender sobre negocios? no lo dudes, aquí te platico cinco tips que puedes aplicar y que te aseguro pronto verás los resultados.  

Algo que nunca debemos hacer, es subestimar su capacidad, a veces intentando ocultar cosas o negando una realidad para ellos, por muy difícil que a ti te parezca.

Hace unos días, al recoger a mi hija de la escuela, ella me pedía que le comprará algo de las golosinas que siempre venden afuera; al decirle que no podíamos gastar en eso, ella me  preguntó sí eramos pobres… esa respuesta me hizo pensar, cómo puedo explicarle que el dinero no se da en los árboles; cómo le digo que no somos pobres, pero aunque fuéramos ricos no quisiera que pensara que simplemente se puede gastar el dinero sin más, en fin, en ese momento le conteste un simple no; pero me di a la tarea de ver como puedo ir explicando estos temas tan importantes mis hijos.

Me he dedicado más de quince años a desarrollar emprendedores y empresarios, esos temas suelen ser comunes y hasta cierto punto fácil para mí explicarlas a personas adultas, decirles  por ejemplo, la importancia del ahorro, la inversión y como volver productivo un negocio, sensibilizar sobre la importancia de un negocio para el desarrollo de la comunidad e incluso desarrollar sus habilidades de negociación y liderazgo. Sin embargo, una dificultad con la que siempre me topé es intentar “romper paradigmas”, es decir, eliminar malos hábitos que se les han generado desde la infancia.  Analizar esto y recordar la pregunta que me hizo mi hija, me hizo trabajar con ellas en un sistema especial para criar, eliminando los paradigmas que yo tanto critico en los adultos, es decir, evitar como padres algunos errores que cometemos sin querer.

Mis hijos me han sorprendido y los resultados han sido tan interesantes que lo he llevado a la empresa. Hemos generado cursos de verano y un curso de desarrollo que consta de tres niveles, en donde los niños aprenden mucho más que negocios, aprenden a entender el mundo, y a enfrentarse a él.

Pero si tu quieres empezar desde tu casa te recomiendo les ayudes con detalles como los siguientes:

1. Familiarizalo con la realidad empresarial. Es muy común que cuando estés con tus hijos la pregunta obligada sea ¿cómo te fue hoy? y ellos empiecen a platicarte de la escuela y sus travesuras, sin embargo creemos que platicarles como nos fue a nosotros es platicarles de nuestros problemas. Hazlo, te sorprenderá como reaccionan y como empiezan a entender tu trabajo, con esto empezaran a entender tu mundo , se sentirán más orgullosos de tí porque entenderán que haces y empezarán a desarrollar su empatía.

2. Hablar de negocios en la casa. En relación al punto anterior, hay que romper con otro paradigma que crítica y por lo tanto evita hablar de negocios en la mesa, o en los momentos de convivencia; al contrario, si platicas con un amigo de negocios deja que tus hijos escuchen, hay que ponernos de acuerdo antes, para que eviten interrumpir a los adultos, pero que si tienen dudas, tu se las resolverás después, ellos son curiosos por naturaleza y escuchar como lo hacen otros es también un aprendizaje; ten en cuenta que de los éxitos o fracasos de los demás también nos dejan una increíble lección.

3. Estimula siempre su creatividad pero dale el toque de negocio. Ya sabes que si encuentras algo que amas, y haces lo que amas, nunca tendrás que trabajar.¿ Cómo motivar a tu hijo a que haga lo que ama?

Por ejemplo: no lo desincentives si le gusta pintar, yo se que a todos los niños les gusta pintar, pero seguro no lo ves como algo de lo que pueda vivir. ¿Por qué no? Jamás digas esas palabras, lo interesante es que puede hacer él para volverlo un negocio, muchos mercadólogos, arquitectos o por qué no muralistas exitosos empezaron trazando con crayolas.

Mejor pregúntale: ¿Qué vas a hacer cuando lo termines?¿Crees qué a alguien más le guste?¿Qué necesitas hacer para que te paguen por eso? y estimúlalo si es necesario a que venda sus primeras obras.

4. No permitas que le tenga miedo al dinero. Evita utilizar frases, como el dinero es sucio, el dinero corrompe, o la gente rica no es feliz.  Porque ese es un paradigma que nos han inculcado a nosotros y que no ha servido de mucho, pero además tu bien sabes lo útil que es el dinero. Mejor platica con él sobre las buenas decisiones que puede hacer con el dinero y la conducta ética que deben tener los empresarios,  y que si le llega a ir bien, siempre hay que ser justo con quien le ayudó a obtenerlo. Claro esto es mucho más fácil, si predicamos con el ejemplo.

5. Incentiva su aprendizaje.

Cuando lo guías con los puntos anteriores, comenzarás a ver que pregunta más, tu  contesta y aprovecha cada oportunidad para ejemplificarle: una salida al super, al caminar por la colonia y ver otros negocios, cuando repartes tu ingreso o al salir a comprar permítele que te ayude a pagar, etc.

Con esto además de ayudarle a entender el mundo y como funciona, le perderá el miedo, y desarrollará otras habilidades como las relaciones publicas, la venta, la comunicación, el liderazgo entre otras,  es decir,  le estas enseñando a vivir.

Y   estas sembrando en él la semilla de un emprendedor.

¿Te fue útil esta información? Esperamos tus comentarios y te invitamos a acompañarnos en otros artículos pero también en nuestros cursos de desarrollo infantil.


 

Negocios prósperos vs. empresas de éxito

por: Rocío Echeverría

Hace algún tiempo, me platicaron la historia de “el pescador y el hombre de negocios” y que muchos de ustedes ya conocen; (si no has tenido oportunidad, revisa nuestro blog “el pescador”).

Me resulto peculiar, y muy interesante la moraleja que quien me lo narro me planteo:  – para qué desgastarse en pensar y trabajar para el futuro, si mucho de lo que buscas ya lo tienes en el presente –

Desde el momento en que la escuche, mi instinto empresarial se rehusó tajantemente a aceptar esa moraleja, ¿y qué hay de sus hijos?, ¿qué de la comunidad?, ¿y  el crecimiento económico?… sí, tal vez en su retiro, implicaba hacer lo mismo que es taba haciendo ahora, pero  garantizando la vida de su descendencia, sin preocuparse en el qué va a comer mañana o qué si se enferma y no pesca nada mañana, todo cambiaria en la moraleja ¿no es así?.

Además dependerían de él muchos más empleos, habría generado bienestar en su comunidad y tal vez para muchas personas más y las familias de ellos.

Para mí era imposible ver la imagen que en el momento me vendieron y desde entonces lo platico con mis alumnos y asistentes a cursos.

Esa historia me lleva a contarles una anécdota muy interesante que viví en días recientes y que refleja la distinta manera de percibir una misma situación como las desencadenadas en el cuento anterior.

Como consultores se nos solicitó visitar una empresa que requería financiamiento, emocionados acudimos pues normalmente cuando las empresas requieren financiamiento es porque tienen un nuevo proyecto, un nuevo mercado o producto y desean crecer.

Éste no era el caso, era una empresa prospera sí, con alto potencial y como comúnmente se dice “muy noble”, ya que en poco tiempo había logrado un crecimiento que cualquier otro empresario desearía. Sin embargo, creo que el que sea un negocio así: “fácil”, a veces puede tener una gran consecuencia: y es que no siempre atrae a verdaderos empresarios.

¿A qué me refiero con lo anterior?, cuando somos emprendedores a todos nos mueve una ambición, ¡claro!. Pero es esa misma ambición la que atrae a gente ambiciosa y no emprendedora, que no diferencia un negocio de una empresa; para ponerlo en términos claros a continuación les explico la diferencia:

Un negocio es simplemente todo aquello que nos deja una ganancia, un dinero “extra”. Por ejemplo: si yo compro un lápiz a un peso y lo vendo a dos pesos, ya estoy haciendo negocio. Gane un peso más.   Pero eso no significa que formé una empresa.

En el caso de esta empresa, la historia se resume en la experiencia de su fundador que fue atraído por las altas utilidades que presentaba, y le fue bien; tiene ahora una gran cartera de clientes, trabajan para él más de 20 empleados, pero ha decidido no perder más su tiempo y busca otros “negocios” algo más rentable pero sin tanto esfuerzo, incluso considera que sus empleados “son una carga” y que la gente es simplemente: muy difícil de controlar. Todos sus argumentos absolutamente ciertos, pero que en caso de ser un verdadero emprendedor son consideradas como parte del reto. Pero que al superarlos podría voltear orgulloso e impulsan más su camino.

El buscaba financiamiento sí, pero para poder matar la empresa, por decirlo de un modo más digno.

Los sentimientos que tuvimos como consultores fue de frustración y enojo, no nos gusta trabajar con empresas así, motivamos a los empresarios siempre a ver a futuro. Y en verdad esperamos que todo esto desemboque en un mayor desarrollo para nuestro país.

Si vas a emprender, te motivamos a que pienses lo que verdaderamente quieres: un negocio o una empresa.

Si ya eres dueño de una empresa: ¡Retoma tus sueños! nunca los pierdas de vista, a veces los problemas nos hacen voltear a otros lados y olvidamos el camino.

Pero el éxito no es fácil, confía en ti, desarrolla tus capacidades. Nosotros te ayudamos.

* Rocío Echeverría:  Es Directora de G.CADE.C. Consultora, docente investigadora y emprendedora.

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